
Miedo. Miedo de no volver a sentir. La sonrisa que solía curvarse en su cara había desaparecido ya hace tiempo. Cualquiera de las sonrisas que podías haberle visto esbozar, eran nada. Eran falsas, desde entonces nunca significaron algo más. Ya nunca significaron nada más. Cualquiera de las sensaciones, de los momentos, de las situaciones... no eran las mismas. Ya no. Sin querer que lo fuera todo era distinto. Era ese miedo. Ese maldito miedo a dejar de ser, a dejar de sentir para no volver a hacerlo nunca más. Para no volver a ser nunca más.
De dejar de lado todo lo que no le hiciese sentir como antes. De dejar de lado todo. Hacer un hueco en su mente para las cosas que ya no conseguían crear esa sensación que recorría su estomago, de la cabeza a los pies. Escalofrío. De hacer un hueco para todo. Trata de encontrar esa sensación que invadía tu cuerpo, que llenaba tu alma, que te hacía sonreír. Intenta lograr esa tímida sonrisa sin notar ese maldito vacío dentro de ti. Pero ya no está.