miércoles, 1 de junio de 2011

sigo cantando con la luz apagada


A veces sentía que solo necesitaba que volviésemos a discutir, para poder saber, para querer creer, que seguías siendo capaz de volverme a enamorar después.

domingo, 27 de febrero de 2011

moving at the speed of sound



Es.. como que sientes que si no lo piensas no estaría pasando. O no fuese a pasar, o lo peor de todo, que no habría pasado ya.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Nietzsche para estresados


Indiferencia, esa es la palabra.
Los humanos solemos tender a pensar más de la cuenta. A eso, o a no pensar nada. ¿Término medio? Cero. Cero patatero.
Todos los días nos levantamos esperando a que ocurra algo que no sabemos si va a llegar, o, quién sabe, deseando que termine algo que no tiene por qué acabar. Quejas inútiles y estúpidas que no sirven para nada.
A lo mejor os estáis preguntando si yo tengo en cuenta todo eso que he dicho ahí arriba, si yo tengo un término medio o si no me quejo de nada. La respuesta a vuestra pregunta imaginaria es no. Hago todas y cada una de las cosas que he dicho ahí arriba. Sin excepción alguna. Absolutamente todas.
Puede que estés acostumbrado a dejarte llevar, a que todo vaya sobre ruedas vaya. Go straight on and so on. Dicen que es lo mejor que se puede hacer cuando no sabes qué hacer. Dejarse llevar. Es posible que sea una buena idea. Hmmmm, de-ja-r-se lle-va-r ... pues a mí no me gusta. ¿Coherencia? Algún día tal vez, pero hoy... hoy no.

.. o quizás no sea la mejor. No, definitivamente creo que no.



sábado, 25 de septiembre de 2010

thenevertold


Cuando todo pierde su sentido es muy difícil encontrar el camino a casa. Caminas, despacio, observando cada minucioso detalle que encuentras mientras andas por si encuentras una pista que te devuelva de nuevo a casa. Árboles, más árboles.. tres o cuatro arbustos a cada lado de la acera, y ahí está de nuevo. Es el pequeño punto de luz que lleva siguiéndote desde que te perdiste donde no te puedes encontrar. No sabes lo que es.. pero te inspira cierta confianza, es como si cuidase de tí, como si alguien, desde aquella estrella, estuviese vigilando cada paso en falso que das hacía tu camino a ninguna parte. Lo miras pero no hace más que brillar, de la misma manera y con la misma luz e intensidad, en el mismo lugar en el horizonte. Después de unos minutos te obligas a dejarla de mirar, porque sigue siendo simplemente una estrella más que posiblemente hayas confundido una y otra vez con otra distinta, pensando que era la misma... sigues caminando. Una o dos horas pasaron ya desde que decidiste dejar de pensar, solo caminar. Cuando recobras tu consciencia, bueno, lo de recobrar es un decir, lentamente diriges tu cabeza y miras hacía la parte más baja del cielo un poco a la izquierda, no, un poco más, al centro.. ahí. Pero ¿sabes qué? No había nada. Por mucho que la buscas ya no la encuentras. En ese momento te das cuenta de lo importante que era la presencia de aquel punto de luz en tu camino. Te estás desesperando y piensas que no puedes controlar nada en tu interior en esos instantes. Te das la vuelta, corres, corres hacia atrás sin dejar de mirar aquel punto que tenías tan fijado en tu mente.. pero por más que recorres tus pasos sigue sin aparecer. Se ha ido, el punto ya no está. Cuando te das cuenta.. te quedas quieta, parada, te sientas en el suelo en medio de tu camino. De repente sientes que un escalofrío recorre tu costado, sientes frío, mucho frío. Te sientes sola. Esa sensación que te ayudaba a seguir tu camino, tan confortable igual que misteriosa había desaparecido sin previo aviso. Intentas seguir andando, te tambaleas.. Piensas que a lo mejor es hora ya de que te acostumbres a que no iba a estar siempre ahí, o que simplemente.. la habías estado confundiendo una y otra vez mientras seguías tus pasos hacia ninguna parte.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

never give up?


Y sucumbió todo al amor. Lo cambió todo. Al final terminó siendo verdad que cuando estás enamorado eres demasiado imbécil como para poder darte cuenta. No conocía nada más que esa sensación, que no la cambiaba por nada, entre otras cosas, porque no era capaz. Lo peor de acostumbrarse a algo es cuando lo tienes que dejar y no puedes. Cuando si lo intentas, lo vas a echar de menos. Y lo peor de todo es que lo sabes. Es como el tabaco(comounadroga). Sabes que el tabaco es malo, pero te gusta. Es malo y sigues fumando. ¿Por qué? Porque te gusta. Te gusta y no lo puedes evitar. Esto del amor es parecido. Tienes miedo de que todo se pueda estropear, de que nada sea como antes, como tu antes y que ya no haya más ahoras como el de hoy. Aún así sigues intentándolo. Aún y con todo sigues con la esperanza de que tú seas diferente, que no digo que no lo seas. Sabes que puedes morir en el intento y sigues intentándolo. Es esa maldita manía que tenemos los seres humanos de buscar el amor sobre todas las cosas, incluso aquellos que dicen que no les hace falta para ser feliz. Mienten. Todos esos que dicen que no necesitan amar y ser amados, desenamorarse para volverse a enamorar, todos, no se salva ni uno, mienten. Y no se les da demasiado bien.

martes, 27 de julio de 2010

Escalofrío


Miedo. Miedo de no volver a sentir. La sonrisa que solía curvarse en su cara había desaparecido ya hace tiempo. Cualquiera de las sonrisas que podías haberle visto esbozar, eran nada. Eran falsas, desde entonces nunca significaron algo más. Ya nunca significaron nada más. Cualquiera de las sensaciones, de los momentos, de las situaciones... no eran las mismas. Ya no. Sin querer que lo fuera todo era distinto. Era ese miedo. Ese maldito miedo a dejar de ser, a dejar de sentir para no volver a hacerlo nunca más. Para no volver a ser nunca más.
De dejar de lado todo lo que no le hiciese sentir como antes. De dejar de lado todo. Hacer un hueco en su mente para las cosas que ya no conseguían crear esa sensación que recorría su estomago, de la cabeza a los pies. Escalofrío. De hacer un hueco para todo. Trata de encontrar esa sensación que invadía tu cuerpo, que llenaba tu alma, que te hacía sonreír. Intenta lograr esa tímida sonrisa sin notar ese maldito vacío dentro de ti. Pero ya no está.

lunes, 26 de julio de 2010

Odio

Harta. Harta de mi. Harta de ti. Harta de él. Harta de ella. Harta de ellos, de ellas. Harta del mundo.
La sensación que tienes en el estomago en este preciso instante solo podría soliviantar con un puñetazo en el mismo. Fuerte y sin pensártelo dos veces. Ni siquiera una. Lástima que seas una cobarde y que no te atrevas a hacerlo. Correr. Saltar. Gritar, chillar, llorar para después sonreír de locura. Ganas de salir, salir corriendo, sola, allí donde no te pueda encontrar nadie. Donde no haya cobertura en tu puto teléfono móvil y el WIFI no tenga señal. Ganas de explotar, de estallar y de querer desaparecer y de que nadie se de cuenta. Querer decir todo lo que no puedes, quieres entender todo de lo que no eres capaz y quieres sacar de ti todo eso que no sabes como ha entrado. No sabes por saber, ni qué es. Ganas de que pase el tiempo. De que el tiempo deje las cosas en su lugar. De que tus cosas no tengan lugar. De que todo el mundo desaparezca. No, mejor de que TÚ misma desaparezcas. Dónde coño se compran esas capas de invisibilidad.